domingo, 29 de septiembre de 2019

Algunas consideraciones y alcances para pensar la restricción externa

Si nos remitimos a pensar los problemas estructurales de la economía argentina, nos encontramos con las recurrentes crisis de cuenta corriente, es decir, la insuficiencia de divisas para cubrir todas las erogaciones que el país debe realizar  (saldo de la balanza comercial, pago de deuda, turismo de argentinos en el exterior, remisión de utilidades, atesoramiento y fuga).

De todos estos puntos uno fundamental para analizar sus aspectos técnicos es el saldo de la balanza comercial[1] y ahí caemos irremediablemente en las explicaciones de Marcelo Diamand sobre la estructura productiva desequilibrada[2] que da origen a la denominada restricción externa, o al menos a una de sus facetas[3].

Un enfoque compartimentalizado desde la ciencia económica nos diría que  para subsanar este inconveniente de la restricción externa debemos aumentar las exportaciones por encima de las importaciones, para, de esta manera, tender a revertir la situación de déficit que genera un proceso de crecimiento económico con desarrollo industrial en una economía con una estructura productiva desequilibrada.

Ahí se abren dos caminos con dos posibles soluciones, la solución neoliberal conservadora corrige esto mediante una devaluación que indefectiblemente conduce a una recesión que disminuye el poder de compra de toda la economía a su capacidad de generación de divisas; esto claro esta, sin considerar la transferencia de recursos que genera hacia los sectores cuya actividad o patrimonio están dolarizados (proceso denominado por algunos economistas como violencia monetaria[4]).

El otro camino es más de las escuelas económicas heterodoxas e implica por un lado administrar el comercio controlando y/o demorando las importaciones de poca importancia relativa para nuestra economía en busca de la obtención de un saldo comercial positivo que resulte sostenible en el tiempo, mientras que, se fomenta mediante diversas herramientas el aumento de las exportaciones.

Desde este artículo proponemos otro camino para su abordaje y este se inicia en el estudio y desarrollo de herramientas provenientes del ámbito logístico[5].

En un trabajo previo propusimos la idea de logística genética (tomada de un informe del ámbito de la defensa) entendiéndola como aquel conjunto de actividades logísticas que tienen que ver con la génesis de los recursos que permiten sostener una o mas operaciones logísticas[6].

A su ves, dividimos estas actividades logísticas en tres grandes grupos, las actividades de adquisición o compra, son las que nos permiten adquirir todos aquellos recursos que necesitamos para el normal desenvolvimiento de una operación logística, las actividades de producción industrial, son todas aquellas actividades que nos permiten producir todos los bienes intermedios y finales  que necesitamos con el mismo fin, y las de investigación y desarrollo que son todas las actividades conocimiento intensivas que nos podrían permitir pasar de las actividades de adquisición a las de producción industrial[7].

Es muy importante destacar que en un análisis económico tradicional, estas propuestas tendrían como fin el agregado de valor, la disminución de costos y la diversificación de fuentes de aprovisionamiento entre otros posibles con fines simplemente del ejercicio del lucro. Desde el punto de vista logístico y en este marco de análisis, el foco no esta puesto en estas consideraciones que son de suma importancia, sino más bien, apuntan a lograr grados crecientes de independencia respecto de otras operaciones logísticas[8] que no necesariamente se desarrollan en nuestro país.

Pero para pensar que dejar de adquirir y comenzar a producirlo, lo primero es, impostergablemente, saber que es lo que se adquiere, es decir, saber cuales son todos los bienes intermedios y finales así como las materias primas que componen nuestra matriz de importaciones y cuya composición, ordenamiento y alcance, desconocemos.

Lo segundo es conocer nuestra capacidad instalada, es decir tener sistematizada de alguna manera la información que nos permite conocer con un elevado nivel de detalle la capacidad productiva de nuestras industrias.

Lo tercero e insustituible, es conocer con precisión como se compone nuestro sistema científico y tecnológico, en principio conociendo  la disponibilidad de recursos humanos, de infraestructura y equipamiento tanto en el ámbito publico como en el privado.

A partir de ello personas con ciertos conocimientos técnicos, logísticos, económicos y productivos pueden trabajar para la construcción de los vínculos necesarios que nos permita aprovechar nuestras propias capacidades y recursos para propender a subsanar la restricción externa que sistemáticamente entorpece el desarrollo económico y en consecuencia humano de nuestro país.




[1] Los otros aspectos mencionados tienen connotaciones de orden sociológico, político, coyuntural, histórico, etc, que revisten una elevada importancia para su analisis.
[3] No es posible precisar cual de todos los aspectos mencionados (saldo de la balanza comercial, pago de deuda, turismo de argentinos en el exterior, remisión de utilidades, atesoramiento y fuga), origina el saldo negativo pues es el resultado de la interacción de todos, si es posible precisar cual desde el punto de vista del actor que analiza tiene la mayor importancia o sobre el que se puede trabajar.
[4] LO VUOLO, Rubén. Distribucion y crecimiento, una controversia persistente, Buenos Aires, Ciepp, 2009, p.163-164.
[5] FRATTINI, Facundo. DE LA LOGÍSTICA, Remedios de Escalada, Imaginante editorial, 2019, p.91.
[6] Ibidem, p.66.
[7] Ibidem.
[8] Entendemos por operaciones logísticas a un conjunto de actividades logísticas propias que permiten cumplir con una función logística, que tienen un propósito y un responsable.

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