A menudo en el ámbito productivo en general tanto como en
el ámbito logístico en particular, se trabaja sobre la idea de desperdicio.
Bajo la noción de desperdicio tomada de la filosofía JIT (Just in time), propia
del toyotismo como modo de organizar la producción, se considera a todo aquel
recurso humano, material, económico y de tiempo que se gasta innecesariamente.
Se suele hablar para referirse a estos desperdicios de
excesos en la producción, tiempos de espera, productos defectuosos, movimientos
innecesarios (este puede ser inter planta o intra planta), inventarios excesivos,
scrap en general e incluso recursos disponibles improductivos, etc.
Es importante destacar que bajo la filosofía JIT, se
pretende alcanzar el ideal de stock cero, es decir alcanzar una situación en la
que solo produzco lo que se demanda; aspiración que podríamos resumir diciendo
solo debemos producir lo que se necesita, en el momento oportuno y en la
cantidad necesaria, por lo tanto, producir de mas para aprovechar recursos
humanos y de capital, ociosos, no seria una opción.
Antes de continuar nos resulta necesario introducir
algunos conceptos claves; en principio diremos que en términos económicos
podemos definir a la demanda agregada
como el conjunto de bienes y servicios que demanda un país en un periodo de
tiempo y a un nivel de precios determinado. Esa demanda agregada se contrapone
a la oferta agregada que es el total
de bienes y servicios que las empresas y los trabajadores puede ofrecer en un
país en un periodo de tiempo dado y a un precio determinado.
Por su parte consideramos que hacer logística es dar o suministrar todos aquellos recursos
que son requeridos para garantizar la realización de toda acción o tarea que
entraña dificultad y demanda decisión y esfuerzo[1].
Por ende, si la demanda agregada es
el conjunto de bienes y servicios demandados por un país, podríamos decir que nos
resulta oportuno introducir el concepto de logística
agregada como el conjunto de actividades
logísticas propias[2]
que permiten dar o suministrar todos aquellos recursos (bienes y servicios) que
componen la demanda agregada.
Debemos entender a la logística agregada como el conjunto de todas las actividades logísticas propias que
realizan las empresas logísticas[3]
en tanto elementos constitutivos del sistema
logístico que indefectiblemente debemos considerar como tributario del sistema económico[4].
En ese marco, en el que en el sistema económico generamos mediante todas las actividades de logística genética[5]
y prevemos y proveemos mediante todas las actividades
de logística de sostenimiento[6]
todos los bienes y servicios que demanda el país en un periodo de tiempo dado,
es que nos proponemos pensar la idea de desperdicio.
Y a este punto pretendíamos llegar, para realizarnos las
siguientes preguntas:
¿Es posible pensar la idea de desperdicio como una
fracción del total de esa demanda
agregada provista por la logística
agregada?. ¿Podemos empezar a pensar la noción de desperdicio en términos agregados?
Y a partir de una afirmación discrecionalmente realizada
podemos conectar con otro conjunto de preguntas que son el núcleo central de la
propuesta de este artículo.
1.- ¿Cómo sociedad consumimos el 100% de los bienes y servicios
que generamos?.
En términos macroeconómicos es claro que esto no es así,
y no solo no aprovechamos el 100% de los bienes y servicios que generamos, sino
que nos podemos permitir tener desempleados una porción de los tres factores
que componen la constelación de factores de la producción en los términos que
proponen Castro y Lessa (recursos naturales, capital y trabajo)[7].
2.- Bajo la lógica anteriormente descripta ¿podemos
pensar en la noción de desperdicio
agregado como el conjunto de factores de la producción materias primas,
capital y trabajo que desperdiciamos?.
Claramente si, y podríamos mencionar diferentes ejemplos que nos permitirían entender esta
noción de desperdicio agregado.
a.- Luces encendidas en domicilios particulares,
comercios, fábricas y edificios públicos en momentos en que no son necesarias.
b.- Envases plásticos en lugar de envases retornables por
ejemplo en bebidas gaseosas.
c.- Medicamentos vencidos que se desechan en casas
particulares correspondientes a compras por cantidades diferentes a las
indicadas en los tratamientos prescriptos o en consultorios y hospitales
correspondientes a muestras gratis no utilizadas.
d.- Uso excesivo de productos de limpieza e higiene por
un inadecuado diseño de los envases.
e.- Material pop que diferentes empresas generan en
exceso (mayoritariamente las grandes empresas) porque pueden solventar la erogación
correspondiente.
Podríamos seguir mencionando ejemplos, detallándolos y explicándolo
pero en principio entendemos que queda sumamente clara la idea de desperdicio agregado e interesa
destacar que todos los desperdicios particulares o sectoriales que componen el
desperdicio agregado de una u otra manera, terminan siendo un costo del
funcionamiento de nuestra economía independientemente del eslabón de la cadena
productiva o de consumo que realiza la erogación final del mismo, es decir,
quien lo solventa.
Para cuantificarlo, si por una falta de regulación, es
posible vender gaseosas de 2,25 lts en envases no retornables, y si vendemos 2
millones de gaseosas en envases no retornable por día, y el costo del envase es
de 4 pesos, como sociedad estamos gastando 2.000.000 envases/día x 365 días x
$4 =$2.920.000.000.
Si, estamos gastando dos mil novecientos veinte millones
de pesos por año en envases producidos que luego tiraremos en diferentes
rellenos sanitarios y de los cuales, algunos con suerte, serán reciclados. A
esto nos referimos cuando hablamos de desperdicio agregado y los casos que
podríamos enumerar son demasiados.
El próximo artículo intentará dilucidar si cuando
hablamos de reducción de costos estamos hablando de una reducción de costos
real o un traslado del costo a otros
actores/sectores de la cadena de suministros.
[1] FRATTINI, Facundo. DE LA LOGÍSTICA , Tres de Febrero, Imaginante
editorial, 2019, p.61.
[2] Ibidem, p.64.
[3] Ibidem, p.72.
[4] CASTRO BARROS, Antonio y
LESSA, Carlos Francisco. Introducción a
la economía, un enfoque estructuralista,
[5] FRATTINI, Facundo. DE LA LOGÍSTICA , Tres de Febrero, Imaginante
editorial, 2019, p.66.
[6] Ibidem, p.67.
[7] CASTRO BARROS, Antonio y
LESSA, Carlos Francisco. Introducción a
la economía, un enfoque estructuralista,